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Calidad de energía en una red de baja tensión

Patrocinada por ABB e impartida por el ingeniero Danny Salazar, gerente de producto de la multinacional, la conferencia técnica de abril de la Asociación Mexicana del Edificio Inteligente y Sustentable (IMEI) abordó el tema de la calidad de la energía, enfocada en el factor de potencia y la distorsión armónica en una red de baja tensión. Lo anterior a fin de lograr un aprovechamiento más eficiente y sin distorsiones de la electricidad.

Ambos aspectos, enfatizó el ingeniero Salazar, generan importantes ahorros y optimizan los procesos, pues entre mejor sea la calidad de la energía y el uso que se le dé a ésta, mejor será la operación de todos los equipos conectados a la red eléctrica. Como explicó el especialista, el concepto de calidad abarca una amplia gama de fenómenos; sin embargo, uno de los que precisa más atención es la distorsión armónica, es decir, un tipo de ruido o contaminación en diferentes tipos de inmuebles conectados a la red eléctrica.

“Se trata de interferencias en la onda de 60 Hz; las más peligrosas son las armónicas impares como la tercera, la quinta y la séptima. Éstas generan distorsiones en equipos con electrónica de potencia; por ejemplo, en el sector industrial, los variadores de velocidad, drives y PLC ocasionan estas armónicas al trabajar con frecuencias mayores a 60Hz”, explicó el ingeniero Salazar.

En edificaciones de otro tipo, prosiguió, estas distorsiones en las ondas dependen de los equipos instalados, como las computadoras y controles para automatizar los sistemas de aire acondicionado, los cuales tienen una mayor intervención. De igual forma, la iluminación LED, aunque genera ahorros de energía en kWh, también provoca distorsiones armónicas. Ante esto, afirmó el ponente, es necesario realizar un análisis del voltaje y el factor de potencia de la red para determinar si es necesaria la instalación de filtros para detener esta contaminación.

El segundo concepto abordado en esta conferencia fue la compensación del factor de potencia, un proceso que, de no ser llevado a cabo de forma adecuada, se traduce en costos excesivos en la factura del servicio de electricidad. Así, agregó, es prioritario que empresas y plantas de producción realicen un monitoreo entre la demanda máxima de energía y el factor de potencia, pues dependiendo de este resultado se puede recibir una penalización, o bien, una bonificación en el recibo mensual por el servicio.

En una red eléctrica, los motores para la operación de elevadores, bombas y sistemas de aire acondicionado pueden generar una separación entre el voltaje y la corriente. Esto genera que el factor de potencia disminuya, lo que a su vez provoca más calor en los transformadores, mayor desgaste y merma en su vida útil.

Por ello, el factor de potencia influye directamente en la eficiencia energética de la instalación, pues éste indica qué tanto se está aprovechando la electricidad que se está pagando al convertirla en trabajo. Ante esta situación, la puesta en marcha de dispositivos como los capacitores puede lograr que el factor de potencia aumente; sin embargo, un análisis de la instalación determinará si son la mejor solución, a la par de evitar que se produzca contaminación en la red eléctrica.

Por Irayda Rodríguez, Fotografía: Rubén Darío Betancourt

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