El mercado inmobiliario en México tiene un nuevo desarrollador entre sus filas: un hombre dispuesto a mejorar el mundo en el que vive, así como a transmitir toda su experiencia en torno a la sustentabilidad de la naturaleza en este negocio. Conócelo.

Ricardo Donato / Fotos: Rubén Darío Betancourt

Para Juan Carlos Abascal Simón la sustentabilidad es algo más que un simple concepto: para él se trata de un estilo de vida que lo inspira a mejorar el entorno donde vive. Multifacético, este flamante desarrollador inmobiliario también ha sido empresario del sector retail, maratonista preolímpico, alpinista, buzo y fotógrafo submarino.

Abascal Simón cuenta que desde pequeño se sintió atraído por la fuerza de la naturaleza y el deporte al aire libre. Esta pasión nunca lo abandonó, ni siquiera cuando siendo un adolescente de 14 años se fue a estudiar a Lancaster, Inglaterra, donde se convirtió en un atleta de alta rendimiento. Como maratonista preolímpico, rememora, logró diversas marcas nacionales y también estuvo en la selección de atletismo de la Universidad Iberoamericana, su alma mater. Luego, le atrajo el alpinismo y escaló gran parte de los volcanes de México. Más tarde, arrobado por la belleza de las costas y mares del país, decidió dedicarse al buceo y la fotografía submarina.

Acostumbrado a situaciones de riesgo y a superar sus propios límites, se podría decir que este cúmulo de experiencias lo sensibilizó y preparó para enfrentar el que constituye su desafío más grande hasta la fecha: su inmersión en las turbulentas aguas del mercado de bienes raíces en México como director general operativo y cofundador de la empresa A11 Solutions, un negocio que, como los mares en los que acostumbra sumergirse, no está exento de peligros.

Smart Building platicó con este inquieto desarrollador acerca de su visión de la sustentabilidad y los desafíos que ha supuesto su incursión en el mercado del real estate.

 

Smart Building (SB): ¿Cómo fue que llegaste al negocio de los bienes raíces?

Juan Carlos Abascal Simón (JCAS): Toda mi vida he tenido una mente muy creativa. Siempre estuve cerca de amigos que eran hijos de buenos arquitectos y de grandes desarrolladores. Mi padre siempre me dijo que debía tener un ojo abierto para aprender de los demás y así fue. Él se dedicaba al negocio minorista y tenía grandes terrenos que, lejos de ser favorables le traía muchos problemas: accidentes, incendios, intrusiones de personas, etcétera, así que le dije que debíamos construir o vender porque no podíamos tener terrenos abandonados. Además, le comprobé con números que era un buen negocio para nosotros.

Mi padre y yo somos socios cofundadores de la inmobiliaria A11 Solutions. Tenemos operaciones en la Ciudad de México, España y Texas. Él es el presidente y yo el director general operativo, pues fui yo quien tuvo la iniciativa de la inmobiliaria. Entonces, empecé a construir sin tener la más remota idea de cómo era el sector y lo que implicaba tratar con las instituciones sanitarias y regulatorias de las autoridades mexicanas. Ha sido una travesía interesante.

SB: ¿Cuáles fueron las principales necesidades de remodelación de Homero 1500 para hacerlo más sustentable y, de este modo, ganador del Premio al Mejor Edificio Corporativo Remodelado del IMEI-BOMA México 2020?

JCAS: Las instalaciones especiales corrieron a cargo  de LOGEN. Teníamos todo un edificio inteligente, pero no la capacitación del personal, por lo que enfrentábamos diferentes problemas; por ejemplo, el estacionamiento operaba durante ocho horas, pero sólo se ocupaba 5 minutos, o bien, los equipos de aire acondicionado para la extracción de gases no funcionaban de manera óptima, desperdicios de energía en la iluminación, etcétera. La remodelación la iniciamos hace dos años.

Homero 1500 es mi primer proyecto. Empecé por lo grande y ha sido muy satisfactorio para mí. Es un edifico que siempre está en una mejora continua, ya sea en la iluminación, jardinería; siempre hay algo que hacer para lograr una mejor calidad de vida de los inquilinos.

SB: ¿Cuáles fueron los desafíos que enfrentaron al momento de hacer sustentable a este inmueble?

JCAS: Yo diría que la extracción de gases del estacionamiento, que es una de las áreas más grandes. Cuando empezamos a construir, en el 2004, teníamos pensado un edificio con varios pisos, pero como nunca quisimos dar ni un solo peso de soborno, con el paso del tiempo nos fueron quitando niveles. Al final, acabamos con una planta baja, un patio inglés, la parte comercial de cuatro pisos de oficina y un roof garden. Sin embargo, no quisimos quitarle la cantidad de estacionamiento que teníamos, así que dejamos 30 metros cuadrados, es decir, un mayor número de cajones de estacionamiento para el número de inquilinos del inmueble. Gracias a Dios, hoy en día les damos servicio a muchos edificios antiguos vecinos de la zona de Polanco que no tienen estacionamiento.

Schneider Electric es nuestro inquilino número uno en cuanto a lugares de estacionamiento. Debe cumplir con muchos protocolos de sustentabilidad y nosotros hemos sido un apoyo para ellos, ya que les pensionamos 197 cajones de estacionamiento. También trabajamos con Schindler para la actualización de los elevadores.

SB: ¿Qué otras instalaciones destacarías que son importantes para la sustentabilidad de Homero 1500?

JCAS: Contamos con un parasol en la fachada sur compuesto por diferentes láminas de aluminio de 2.5 metros en horizontal. En esta parte la fachada es muy amplia, está ubicada contra la calle y rodeada de una gran cantidad de árboles. Entra muchísima luz. El parasol disminuye la carga térmica porque polariza la luz, por lo que no tenemos que recurrir al uso de sistemas de aire acondicionado. El roof garden también ofrece un beneficio sustentable, así como en el predial. En vez de tener un techo común, tenemos uno verde con el que logramos un menor impacto ambiental, disminuimos nuestra huella de carbono y nos diferenciamos de otros edificios. No todo se traduce en beneficios económicos.

 

“Para mí la sustentabilidad es impactar positivamente en la sociedad y crear valor a través de tu trabajo”:

Juan Carlos Abascal Simón, director general operativo y cofundador de A11 Solutions.

 

SB: ¿Cómo fue colaborar con LOGEN en la actualización de Homero 1500?

JCAS: En el 2009, LOGEN realizó la instalación para la automatización de todo el edificio, pero lo que nos faltó fueron las capacitaciones necesarias para enfrentar la rotación de personal del mantenimiento, lo que dificulta tener al equipo de trabajo actualizado. Lo que hacíamos era capacitar cada vez que había cambio de personal. Ahora, conseguimos ahorrar en los sistemas de extracción de gases porque en vez de que alguien los prendiera manualmente ya se apagan de manera automática a los cuatro minutos. Lo mismo en el tema de la luz y de la cámara de refrigeración donde están las trampas de grasas que deben estar refrigeradas para la eliminación de olores. En todo esto LOGEN nos ayudó muchísimo, así como en la parte del consumo y ahorro de agua tratada, pluvial y de sanitarios. Definitivamente, ellos nos ayudaron a ser más eficientes.

SB: ¿Están interesados en lograr alguna certificación de edificación sustentable?

JCAS: En mi experiencia, si soy realmente sincero, creo que hay una parte muy burocrática y complicada en la industria de la edificación. Desde el 2006 que empecé a construir me dijeron que para lograr cierto tipo de certificaciones tendría que haber contemplado ciertos criterios desde el inicio del proyecto. Pero estamos abiertos a una certificación, ya que sería algo muy bueno alcanzarla. Estamos preocupados por la preservación del medioambiente y creo que tener una certificación LEED en un edificio responde a ese sentir. Estamos dispuestos a informarnos más y a tomar los cursos necesarios para tener esta visión de sustentabilidad en futuros proyectos, por ejemplo, en el mercado de edificios industriales, como bodegas, donde me gustaría incursionar.

SB: Como entusiasta de la naturaleza y el deporte, ¿cuál es tu visión de la sustentabilidad?

JCAS: Para mí la sustentabilidad es impactar positivamente en la sociedad y crear valor a través de tu trabajo. A mí me gusta crear valor humano en todo lo que hago; si tú no creas valor en lo que haces no trabajes conmigo. Por ejemplo, este año cambiamos la empresa de seguridad y de limpieza que contratábamos porque nos dimos cuenta que no tenían prestaciones por esta cuestión del outsourcing. Lo que hice fue poner mi propia compañía y absorber al personal de seguridad y de limpieza para darles todas las prestaciones de ley. Tampoco hice recortes en nómina ni me atrasé en los pagos a los proveedores durante la pandemia. Al contrario, procuré dar descuentos de un 15 hasta un 50 por ciento a mis inquilinos.

A nivel personal, soy muy proactivo y me gusta estar en contacto con la naturaleza. Estoy involucrado en acciones que implican su cuidado y preservación, ya sea limpiando playas u océanos. En todo lo que hago trato de desempeñarme de la mejor manera. Lamentablemente, hace poco sufrí un accidente en el que fui atropellado y eso me ha limitado un poco por ahora, pero siempre he realizado actividades al aire libre. He sido maratonista, alpinista y buzo. La verdad es que buceado muchísimo y me encanta tomar fotografías submarinas.

SB: ¿Qué es más retador: el mundo del inmobiliario o el de la naturaleza?

JCAS: No hay nada más complicado que el mundo de los humanos. Cuando tuve el accidente mis amigos me decían “claro ahora podrás decir que te atacó un tiburón”, pero yo decía: “no, el único ser capaz de hacer esto es otro ser humano”. La persona que me atropelló se fugó y ni siquiera sabe el daño que me hizo. Yo tengo fotos con cientos de animales, he tenido esa oportunidad y puede decir que los animales muchas veces son más nobles que los seres humanos.

SB: ¿Cuál es la ética laboral que buscas transmitir a la gente con la que trabajas?

JCAS: Mi ética consiste pensar en cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez. Pienso que todos los días hay que hacer algo que nos dé miedo. Bajo esas dos premisas trato de enfocar o motivar a mi grupo de trabajo. Me interesa infundirles esa seguridad, decirles que no deben tener miedo de actuar y no buscar que alguien más apruebe sus decisiones.

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