Hallar en la naturaleza la inspiración para el diseño  fue la premisa de la segunda bienal de proyectos de innovación Biomimicry Global Design Challenge, organizada por el Instituto Biomimicry, en asociación con la Fundación Ray C. Anderson, durante el primer semestre de 2017. Esta convocatoria, abierta tanto a equipos profesionales como de estudiantes, busca promover y potenciar ideas innovadoras de diseño, a fin de lograr la sustentabilidad y equilibrio ecológico del planeta.

La primera edición estuvo enfocada en seguridad alimentaria, mientras que la segunda fue sobre cambio climático. Los equipos interdisciplinarios participantes tuvieron que identificar en la naturaleza los principios de diseño existentes en los seres y sistemas vivos. Con ello se genera una solución atractiva y factible, inspirada en la biología profunda, y que logra ser un caso de negocio.

Varios equipos mexicanos enviaron sus propuestas al congreso. Entre ellos está un grupo de profesionales capacitados en Biomimicry, cuya solución está vinculada al concepto de edificio inteligente. Encabezado por el arquitecto Mauricio Ramírez, el equipo está integrado por las diseñadoras Daniela Esponda y María Luisa Gutiérrez, la ingeniera y profesora de la UNAM Claudia Rivera y el biólogo Joseph McIlwain, quien radica en Estados Unidos.

En su propuesta, identificaron al sector de la edificación como uno de los principales factores de contribución al cambio climático, dado que sus fuentes energéticas están basadas en combustibles fósiles. El equipo buscó soluciones que permitieran hacer más eficiente la operación de los inmuebles, inspirados por algunos mecanismos de administración térmica en animales, como el lagarto y el elefante, además del funcionamiento del sistema circulatorio.

Según análisis preliminares, esta solución podría lograr una reducción en el consumo de energía de 20 por ciento en el sistema térmico del edificio. Esta innovación puede utilizarse en las renovaciones o remodelaciones de los inmuebles, lo que ofrece un potencial de mejora a la infraestructura existente, mediante la adición de sistemas innovadores como el propuesto, basados en el Internet de las Cosas (IoT) y en metodologías de sistemas autogestionados.

De ser favorable, el fallo del jurado para el equipo mexicano, éste le permitiría seguir trabajando durante la segunda fase de la competencia, además de que su propuesta podría desembocar en la creación de soluciones de gran impacto para el planeta y los seres vivos.

Redacción

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