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Esto es vanguardia

El Campanario 2 flota. Sus estructuras son una geometría del ensueño y constituyen una vanguardia a la que el arquitecto Axel Duhart se anota para facilitar las categorías, pero quizá esta obra es más que eso

Por Antonio Nieto, Fotografía: Cortesía de Axel Duhart

En Querétaro, cuna del desarrollo y puerta del Bajío, existe una prominente arquitectura desde que la ciudad se fundó en esa mítica batalla en la que un eclipse y una visión provocaron la derrota de los indígenas.

Su tradición arquitectónica la ha llevado a ser reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Ahí, en el Teatro de la República (construido en 1852), se entonó por vez primera el Himno Nacional Mexicano en 1854 y se promulgó en 1917 la Constitución.

Axel Duhart combina la arquitectura con el interiorismo, del cual también es especialista

Esta ciudad ha dado continuidad a la arquitectura a través de la vanguardia. Como muestra, el Campanario 2, del arquitecto Axel Duhart, se constituye como un ejemplo de que la tradición de grandes diseños sigue vigente.

Descrita como una obra de estructuras superpuestas, el Campanario 2 es más que una geometría. Se trata de espacios que conectan con el exterior por medio de grandes ventanales, en lo que pareciera un división mínima entre adentro y afuera. Es esta conexión lo que permite experimentar su arquitectura, una sensación de libertad por mediación de la formas.

“Los canceles perpetúan la obra de Mondrian, hacen que la luz natural permee a todos los espacios”

Axel Duhart, un apasionado de la historia, ha imaginado este lugar como la materialización de la simetría, el color y la iluminación, pero también el diseño interior, del cual también fue artífice. Esta casa hace pensar en el hogar de Mar de Plata del arquitecto Amancio Williams, igual de honestas, arquitectura pura.

Luz en equilibrio (Axel Duhart)
Cuando en un cuerpo, las fuerzas que actúan sobre él, se compensan y anulan mutuamente, está en equilibrio. Cuando la luz y la sombra no contrastan, sólo se incorporan, está en armonía.

Dos cuerpos, transversales entre sí, forman el conjunto, dando estabilidad uno al otro, proporcionando el contrarresto necesario, apuntalados en una estructura metálica a manera de esqueleto, dispuesta de tal manera, que se incorpora a la arquitectura.

Posada  sobre columnas de concreto, se ligan al resto de los elementos y aportan naturaleza al proyecto, que se eleva en montículos de pasto, revelando así, cierta intensión plástica del cantiléver en concreto, que cierra la aventura estructural.

Por un lado, la masividad de los muros cuasi minimalista impide la vista desde el exterior, apartando a la calle y lo ajeno. Por el otro, se revelan grandes ventanas que amplían el espacio al campo. Los canceles perpetúan la obra de Mondrian; hacen que la luz natural permee a todos los espacios. Los parteluces crean sombras y claroscuros, los elementos de color fragmentan la intención absolutista de la disciplina geométrica. Las particiones transparentes, dividen,  pero no obstruyen, la integración del interior con el exterior y la clara intención de prolongar los espacios de adentro hacia afuera.

La austeridad y nobleza que dan los materiales naturales como recubrimientos; piedra, concreto y madera contrastando con elementos y materiales de alta tecnología en baños, cocina y sistemas funcionales, un precavido y minucioso diseño de iluminación para que al caer la noche la transformación sea contundente y la experiencia del recorrido sea igual de sorprendente, fueron las directrices para la realización de este proyecto.

Finalmente, y no menos importante, es la solución de sustentabilidad. Cómo causar el menor impacto y disminuir el consumo energético al mínimo posible, un tema tan actual e importante, como la solución plástica del proyecto. Iniciamos con las aguas residuales, el fraccionamiento cuenta con doble línea y tratamiento de éstas; dado esto, hay una cisterna con la que se riegan los jardines, asimismo, se recolecta el agua de lluvia canalizándola a otro aljibe para usos similares. Todos los materiales y recubrimientos son propios de la región para evitar los acarreos y el consecuente desgaste social que eso implica.

“Los parteluces crean sombras y claroscuros, los elementos de color fragmentan la intención absolutista de la disciplina geométrica. Las particiones transparentes, dividen pero no obstruyen, la integración del interior con el exterior y la clara intención de prolongar los espacios de adentro hacia afuera”

PROYECTO ARQUITECTÓNICO:
Axel Duhart Arquitectos, Axel Duhart

COLABORADORES:
Miguel Romero Cruz, Irene Gerard, Gabriela Maday

ESTRUCTURA:
Montellano, estructuras y construcciones

UBICACIÓN:
El Campanario, Santiago de Querétaro, México

AÑO DE REALIZACIÓN:
2012-2014

TERRENO:
1,400 m2

CONSTRUCCIÓN:
570 m2

RECUBRIMIENTOS:
Porcelanosa

MOBILIARIO Y DECORACIÓN:
DUHART-Design

ILUMINACIÓN ARQUITECTÓNICA:
Estévez, LEDS C4

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