Organización y liderazgo son cualidades que permiten a una mujer superar las barreras y hacerse cargo de una de las estructuras más altas de la Ciudad de México

¿Cuántas veces hemos escuchado que la labor de un facility manager es propia de hombres? Ya sea por la arquitectura, la ingeniería o las instalaciones hidráulicas y eléctricas; quizá, por los sistemas contra incendios, de aire acondicionado; puede ser que por los equipos de bombeo, los elevadores, los mantenimientos y requerimientos de sustentabilidad… en fin, conocimientos y tecnicismos que se creían “propios” de un hombre.

Pues bien, las mujeres también podemos dominar estas áreas y he aquí el testimonio de una, que además de ser facility manager de un edificio corporativo de 85 mil metros cuadrados de construcción y 185 metros de altura, también es mamá de una pequeña de dos años.

No, no suena fácil y, de hecho, no es una tarea sencilla. Sin embargo, es posible gracias a que, como mujeres, tenemos la cualidad de la organización, el liderazgo y la exigencia, condiciones indispensables para operar eficientemente un corporativo con una población de más de cuatro mil personas y, a la vez, criar a una bebé en sus primeros años de vida, cuando la figura materna es indispensable para su sano desarrollo.

Evidentemente, el apoyo de mi esposo y mi familia han sido fundamentales para lograrlo, pero no deja de ser un ejemplo del empoderamiento de la mujer, mejor definido como el proceso por el cual las mujeres –en un contexto en el que están en desventaja por las barreras estructurales de género– adquieren o refuerzan sus capacidades, estrategias y protagonismo, tanto en el plano individual como colectivo, para alcanzar una vida autónoma en la que puedan participar, en términos de igualdad, en el acceso a los recursos, al reconocimiento y a la toma de decisiones en toda las esferas de la vida personal y social.

De acuerdo con un estudio elaborado por el Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES), se debe convenir que las mujeres mexicanas tenemos un vínculo directo no sólo con la competitividad, sino también con la productividad incluyente del país, el cual es necesario reconocer y potenciar.

Administrar la Torre Reforma Latino ha sido un reto, pero también una metáfora de lo que debe ser el trabajo de las mujeres: con altura de miras y con una responsabilidad colosal.
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Mónica Rodríguez Tovar
Licenciada en Administración por la UNAM. Especialista en administración de restaurantes, inmuebles residenciales y edificios corporativos. Torre Reforma Latino, que administra actualmente, recibió el Premio IMEI-BOMA 2018.

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