Con el avance de la tecnología y el enfoque hacia las personas, los espacios de trabajo se han transformado. Hoy, la arquitectura es clave en la eficiencia, productividad y calidad de las oficinas corporativas. Según la OCDE, el mexicano pasa 2,255 horas al año en su lugar de trabajo

Por Ana Carolina Salas, Fotografía: Cortesía de WeWork

El cambio constante en el que se vive ha tocado al sector inmobiliario en el rubro de las oficinas. Antes del 2015, el comportamiento de crecimiento era de 250 mil metros cuadrados por año, a partir de ese año, se ha visto un incremento de 500 mil metros cuadrados anuales.

En 2018, tan sólo en la Ciudad de México, el inventario de oficinas alcanzó los 6 millones 779 mil 591 metros cuadrados, y según un estudio de Newmark Knight Frank, firma de asesoría de bienes raíces comerciales, se espera llegar a los 7 millones en el tercer trimestre de este año.

La evolución de las oficinas
“En nuestros días, las empresas se encargan de ser más eficientes, productivas y de mantener a todo su talento humano. Con la tecnología y las nuevas generaciones, los espacios de oficina se han transformado de manera muy dinámica”, indicó Juan Flores, director de Research Mexico de Newmark Knight Frank.

Juan Flores, Director de Research Mexico de Newmark Knight Frank

“Antes, el mercado inmobiliario de las oficinas estaba muy enfocado en que existieran espacios privados, lugares para ejecutivos que realmente no ocupaban en casi ningún momento del día; era un concepto basado en que entre más grande era la oficina, más alta era la posición jerárquica de quien la ocupaba; sin embargo, como parte del proceso evolutivo, ahora los espacios responden a las tendencias actuales”, agregó Flores.

En un contexto de creciente preocupación por la eficiencia se empezaron a construir sitios más abiertos. Desaparecieron las grandes oficinas privadas y comenzaron a concebirse lugares que fomentaran una interacción entre las personas de la corporación.

Hoy, pensar en construir una oficina implica tomar en cuenta la eficiencia productiva, la ergonomía, iluminación, que los espacios sean agradables para la sana convivencia, que los trabajadores tengan lugares para realizar todas sus actividades, entre otros aspectos.

Diseñar una oficina se ha vuelto un trabajo multidisciplinario en el cual trabajan de la mano arquitectos, constructores, expertos en iluminación, certificación, elevadores, etcétera.

Los coworking u open offices son un concepto de oficinas compartidas que tienen como meta “fomentar la colaboración, que haya más conexión visual, dar input, es decir, que se pueda colaborar de una manera más creativa”, explicó Cristina Crespo, design director de WeWork.

“En una ciudad tan grande como esta [la Ciudad de México] no puedes pensar en centralizar toda la operación cuando tus clientes están por toda la ciudad. En estos tiempos de incertidumbre, las open offices se vuelven una extraordinaria alternativa para las empresas”.

Y es que, además del aspecto económico, este tipo de espacios compartidos ofrecen a las empresas comodidad, tecnología y servicios que tal vez no puedan costear por cuenta propia.

Arquitectura personalizada
“Un espacio que no tiene barreras físicas permite que haya más conexión y más intercambio de ideas entre distintas empresas. Es lo que en WeWork, empresa que lleva cuatro años en México, llamamos like minder individuals”, indicó Crespo, quien ha participado en diversos proyectos en Nueva York, Argentina y México.

Cristina Crespo, Design director de WeWork

La arquitecta comentó que en WeWork trabajan con una base que ya está estudiada e incluye break out spaces, los cuales crean ritmo y permiten darle “un respiro” al trabajador. También se apoyan con conjuntos de soft seating y brain storming tables para, no sólo romper con el mar de escritorios, sino también mitigar el sonido.

Un reto de diseño en estos espacios es la contaminación acústica, que se supera con materiales para aislar el sonido, elementos visuales que cuelgan del techo con características acústicas, estantes con libros, entre otras estrategias.

En el tema de la iluminación, el aprovechamiento de la luz natural es básico. Es por eso que en WeWork, por ejemplo, los espacios de trabajo abierto están pegados al perímetro del edificio, mientras que los servicios y las salas de conferencias se proyectan al núcleo del mismo.

Y aunque cada proyecto tiene su sello, a través del uso del arte y mobiliario, la planificación del espacio siempre se respeta, sólo si el edificio tiene una característica muy especial ésta se conserva.

El objetivo es crear la mezcla perfecta entre lo que es una oficina abierta y una privada, dependiendo de las necesidades de los clientes, destacó Cristina Crespo.

Al respecto, Juan Flores opinó: “tenemos que ponernos en los zapatos del usuario final de la oficina, eso es lo principal, es una arquitectura personalizada. Hay que pensar en los aspectos generacionales y en que cada metro cuadrado en la oficina cuesta. Tenemos que hacer muy eficiente cada espacio y que la gente efectivamente desarrolle todas sus actividades ahí”.

El coworking necesita, como mínimo, internet de alta velocidad, buen wifi, salas de videoconferencia con tecnología para compartir contenido, sistemas inteligentes de agendamiento, seguridad y de comunicaciones unificadas. Estas soluciones aumentan la productividad en un 30, 40 o hasta un 50 %

En edificios ya construidos, Flores, que lleva 20 años analizando el mercado inmobiliario de oficinas en México, comentó que también hay mucho qué hacer.

“Se puede hacer mucho en materia de manejo de residuos, iluminación, de cómo las fachadas pueden dar la temperatura adecuada para crear ambientes de trabajo más agradables; es posible trabajar en la utilización de bicicletas, autos compartidos, instalaciones de autos eléctricos dentro de los estacionamientos del edificio, en el desperdicio de sólidos”, afirmó el directivo.

El principio de un proyecto de este tipo es el análisis. “Revisar cómo la gente se mueve en la oficina, cómo son los traslados, cómo la iluminación natural da confort (ver en qué hora del día tiene un mayor impacto sobre los trabajadores); reducir, por ejemplo, los consumos de aire acondicionado con sistemas de automatización. Casi todo tiene que ver con el desarrollo tecnológico y la conceptualización requiere una inversión que a la larga se traduce en el ahorro de recursos”, dijo Flores.

El protagonismo de la tecnología
El nivel de tecnología de estos espacios también los hace atractivos. Sobre todo, para las pequeñas y medianas empresas que todavía no cuentan con los recursos económicos suficientes para implementar estas herramientas.

Carlos Cojab. Digital manager director de C3ntro Telecom

Según Carlos Cojab, digital manager director de C3ntro Telecom, un coworking necesita, como mínimo, internet de alta velocidad, buen wifi, salas de videoconferencia, con tecnología para compartir contenido, sistemas inteligentes de agendamiento, de recepción, de comunicaciones unificadas y de seguridad que proteja la visibilidad de datos. Indicó que con estas soluciones tecnológicas la productividad se aumenta en un 30, 40 o hasta 50 por ciento.

Otra de las ventajas de la tecnología son las analíticas. “A través de ellas podemos analizar aspectos como la productividad o cuáles son las salas más utilizadas; y estos resultados permiten tomar decisiones”, aseguró Cojab.

De acuerdo con el directivo C3ntro Telecom, la automatización de luces, sensores para luz natural, oficinas inteligentes y otras soluciones tecnológicas no sólo fomentan la productividad y la creatividad, sino que generan eficiencia y ahorro, y un correcto balance entre trabajo y esparcimiento. Lo que se busca, además de una oficina bonita e inteligente es integrar todo tipo de componentes para que sea mucho más fácil de controlar.

Para ello, la empresa usa algo que llaman ingeniería tecnológica, que permite integrar una serie de aplicaciones a los espacios arquitectónicos.

“Lo que hacemos es trabajar con el arquitecto para contar con tecnología en conectividad, audio y video. Buscamos implementar herramientas de comunicación unificada, networking y seguridad”, mencionó Cojab.

Su labor comienza desde trabajar en los planos para indicar dónde debe ir cada cosa, mapear dentro de un layout en Autocad, asesorar para la utilización de materiales acústicos que aíslen el ruido o minimicen el eco. “Tener las mejores prácticas desde la construcción te permite hacerlo de una manera más inteligente”.

En la actualidad, las microempresas mexicanas suman 3.9 millones y representan 97 por ciento del ecosistema en México, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Asimismo, cuenta con 13.7 millones de trabajadores independientes, de los cuales, sólo el 3 por ciento cuenta con un espacio de trabajo colaborativo.

En el mercado de las oficinas, el país tiene una gran variedad de inventarios y recursos que están al servicio de la gente que desea emprender, quienes se han vuelto un mercado cada vez más sofisticado.

Y aunque México cuenta con el inventario de oficinas más grande de Latinoamérica, todavía está muy lejos de economías como la de Estados Unidos, que poseen entre 20 y 30 millones de metros cuadrados en ciudades medianas. Los expertos son optimistas, “no se van a acabar las oficinas, yo creo que, en los próximos 20 años, veremos hasta 15 millones de metros cuadrados”, concluyó Juan Flores.

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Lic. En Comunicación, Máster en Periodismo de Agencia, Content Manager y apasionada de la docencia.

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