Carlos Salame erige ideas. Para él, la inteligencia de un edificio no solamente se trata de la integración, sino de la lectura e interpretación que se haga de su operación parar tomar mejores decisiones. Él, junto con Cinsa, ha ido a otro nivel en la edificación

Por Antonio Nieto, fotografía: Rubén Darío Betancourt

Sobre los hombros de Carlos Salame descansa una de las más grandes responsabilidades en la edificación: administra y supervisa la operación de las oficinas y centros comerciales que opera Desarrolladora Cinsa. Hoy, Carlos es el director de Operaciones de esta empresa.

Se involucró en la empresa familiar tras regresar de hacer su licenciatura en finanzas en la ciudad de Boston, MA, incorporándose en el 2006 en el área administrativa. Seis años más tarde, con la finalidad de tener un proceso de sucesión más ordenado, comenzó la maestría en Administración de Empresas en el IPADE.

“Hice el MEDEX, que es la maestría para ejecutivos del IPADE, donde asistía los lunes y viernes por la tardes.  Me ayudó mucho por dos razones: el método de enseñanza que es el método del caso, pero sobre todo porque sigues trabajando mientras la estás cursando, y puedes aplicar aprendizajes al otro día y compartir los resultados inmediatos”, afirma.

En los últimos años, Desarrolladora Cinsa ha encontrado la oportunidad de diversificar su negocio y aportar valor en la edificación inteligente, una industria que en cinco años valdrá casi 25 mil millones de dólares a nivel global.

Para lograrlo, Salame cree que hay varios retos por superar: encontrar proveedores bien calificados y talento especializado en edificación inteligente. Smart Building platicó con él sobre su vida, la construcción y operación de edificios inteligentes, y de las perspectivas de una industria en ascenso.

“Un edificio es inteligente no por todos los sistemas que tenga, sino por sus eficiencias y por el análisis de información que puedes utilizar para tomar mejores decisiones”

Smart Building (SB): ¿Cómo es un día normal de trabajo para ti?
Carlos Salame (CS): Normalmente estoy en recorridos de dos a tres días a la semana, en las diferentes propiedades que administramos. Cuando los hago, tengo alguna plática o reunión con el personal operativo del edificio para saber cómo van, cuáles son nuestros planes de mejora de ese mes. Me gusta ver beneficios inmediatos y un plan de trabajo a dos y a tres años.

Despierto temprano, a las 6:15 AM. Reviso el correo y respondo a los mensajes que necesiten una reacción inmediata. Trato de ver un rato a mis hijos. Después, me voy a los recorridos, que inician a las 9:00 AM y acaban entre 7:00 y 8:00 PM. Muchas veces, termino en alguno de los edificios contestando correos en la noche, y ya posteriormente me voy a mi casa. Trato, en la medida de lo posible, de no llegar con trabajo a la casa, para poderle dedicar tiempo a mi familia, que para mí es lo más importante.

SB: ¿Hace cuánto estás en la empresa?
CS: Comencé en enero de 2006. Al principio, trabajaba en el área de la construcción. Después trabajé en otro negocio, y en junio de 2013 regresé al área de adminsitración y mantenimiento de las propiedades del grupo.

SB: ¿Cómo fue la reintegración a la empresa?
CS: Sabíamos que existía esta gran oportunidad en la administración de edificios corporativos por tres razones. La primera: la competencia está creciendo,  y tenemos que diferenciarnos. La segunda: creemos en la mejora continua. La tercera: la operación se está volviendo cada vez más importante. Si logramos operar un edificio de la manera más eficiente en cuanto a costo y en cuanto a funcionalidad, le podemos dar a nuestros clientes un mejor servicio y un edificio con mayor eficiencia. Con esto logramos la retención de nuestros clientes, que son la base de nuestro éxito.

Creemos que hay una gran oportunidad en este negocio de la administración de la propiedad per se. Nosotros ya lo hacíamos, pero in-house. Decidimos irnos al próximo nivel y mi incorporación al negocio fue echar a andar esta división.

SB: ¿Cuál es tu concepto de un edificio inteligente?
CS: Yo creo que un edificio es inteligente no por todos los sistemas que tenga, sino por sus eficiencias y la interpretación de la información que puedes utilizar para tomar mejores decisiones.

Un edificio inteligente te permite tener la información lo más a la mano posible y mejorar. Es decir, lo que no se mide, no se puede mejorar. Si no logramos medir el consumo de agua o el consumo de energía, no lo podemos mejorar.

SB: ¿La edificación inteligente repercute en el confort?
CS: Repercute en muchísimas cosas, no solamente en el confort. Repercute en una operación eficiente. Nuestras soluciones son inteligentes porque tienen un retorno sobre la inversión y ofrecen una diferenciación en el mercado.

SB: ¿Crees que ser inteligente es ser sustentable?
CS: Van de la mano. Aunque todavía hay mucha variedad en cuanto a qué es un edificio inteligente. Lo sustentable está un poco más claro, pero creo que sí van de la mano.

SB: ¿Cuál es tu perspectiva de la edificación inteligente en México respecto a lo que se hace en otras partes del mundo?
CS: He tenido la suerte de estar muy involucrado en el tema del Internet de las cosas. México está avanzando muy rápidamente, porque en Estados Unidos ya pasaron por ese aprendizaje durante los últimos 10 años.

Nosotros creemos estar a la vanguardia. Siempre estamos buscando un mejor cristal, un mejor piso, un diseño distinto, un equipo más eficiente, etcétera. Nuestros inquilinos han depositado la confianza en nosotros y en las propiedades del grupo. En automatización y control hacemos lo mismo. Estamos haciendo los mejores sistemas, invertimos en todos los sistemas IP, todo conectado al Internet de las cosas. Sin embargo, lo importante no es tener todo conectado, sino tener sistemas que nos permitan analizar toda esta información y tomar decisiones.

Un edificio puede ser inteligente por ponerle una calificación, pero solamente se mantiene así teniendo a las personas tomando decisiones para mantener dicho edificio inteligente”

SB: ¿Qué hace falta en México en materia de edificación inteligente?
CS: Veo una falta de conocimiento en las empresas que se dedican a la automatización de edificios. Por eso he tenido que recurrir a empresas americanas.

Al principio, en 2006, 2007, lo que queríamos era hacer la mínima inversión necesaria para que nuestro edificio fuera certificado. Posteriormente, nos dimos cuenta de que la automatización genera ahorros.

El ahorro en la operación se traduce en un beneficio para nuestros inquilinos.

Por eso, decidimos ir al siguiente nivel. Nos preguntamos qué es lo mejor que hay en el mercado, cómo marcar una diferencia, cómo estar a la vanguardia, en qué invertir para que nuestras propiedades tengan mucho mejor control y automatización.

Ahora, ¿qué falta en México? Empresas con ganas de crecer en el sector de la automatización. O sea, que realmente estén trayendo la vanguardia a México.

SB: ¿Cómo saber que la inversión en edificación inteligente es redituable?
CS: La edificación inteligente en México y el mundo sin duda tiene un retorno. Podemos decir si esperamos el retorno a tres, o cuatro, o a seis años. Eso ya depende de cada quien, pero es un negocio, siempre y cuando tengas herramientas de análisis. Para mí, es negocio si puedo saber cuánto consumía antes, versus lo que consumo ahora, o si me permite tomar mejores decisiones y tener ahorros. No porque queramos menos o más personal, sino porque queremos que nuestro equipo de gente sea más analítico con la información que estamos recibiendo y tome mejores decisiones.

También veo retorno en que nuestros clientes lo valoran. Nuestros clientes están interesados en la edificación inteligente en México. Hoy, ellos, ya sea por instrucciones de sus corporativos internacionales o por cualquier razón, prefieren edificaciones inteligentes sobre las que no lo son. ¿Por qué? Porque saben que el costo de operación de dicho inmueble va a repercutir en su negocio en los próximos 20 años, ya no nada más en el negocio de hoy. Entonces, el hecho de que tus clientes lo valoren es directamente un beneficio para nosotros como desarrolladores.

SB: ¿Cuáles son los retos de Cinsa hacia el futuro?
CS: En los próximos tres años, queremos enfocarnos en transmitirle a nuestros proveedores la importancia del mantenimiento preventivo. En este país estamos muy acostumbrados al mantenimiento correctivo. Eso me ha costado mucho, con nuestro equipo de trabajo interno y externo. Para mí, generar esta cultura ha sido un reto importante.

Un segundo reto tiene que ver con los recursos humanos. Es difícil encontrar gente que tenga el conocimiento para operar edificios inteligentes, desde nuestros técnicos en mantenimiento y aire acondicionado, hasta nuestros directores de cada edificio, administradores, personal de sistemas, supervisores administrativos y operativos.

SB: ¿Qué tipo de perfiles encuentras?
CS: Encuentras diferentes tipos de perfiles, pero muchas veces el mejor no es el que más experiencia tiene, sino el que más ganas tiene de aprender.  Creo mucho en la capacitación y el crecimiento de nuestro equipo de trabajo, el cual ha crecido con nosotros.

SB: ¿Un edificio es inteligente o más bien el desarrollador es inteligente? ¿Se le está adjudicando un concepto a una cosa cuando son las personas las que deciden sobre ella?
CS: Creo que un edificio puede ser inteligente, por ponerle una calificación, pero solamente se mantiene inteligente teniendo a las personas tomando decisiones para mantener dicho edificio inteligente, y utilizando la información del mismo para tomar decisiones adecuadas.

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