Gilles Vermot Desroches, vicepresidente de Desarrollo Sustentable de Schneider Electric

La COP25 de la Conferencia sobre el Cambio Climático de la ONU, que tuvo lugar en Madrid a inicios de diciembre, dejó en claro que nunca ha habido mayor reconocimiento de que “actuar ahora” se ha convertido en un imperativo global para ayudar a proteger nuestro mundo y su gente.

Nuestro planeta está bajo presión, hay una urgente necesidad de negociar planes más ambiciosos para limitar el calentamiento global a 1.5°C, en línea con el Acuerdo de París. Necesitamos pasar de la conceptualización a la adaptación, la mitigación y los medios de actualización a escala para paliar los profundos impactos que ya estamos experimentando en tierra, mar, clima, energía y ecosistemas.

#TimeForAction es la llamada de atención global de las Naciones Unidas para aumentar la conciencia, la ambición y la acción individual y colectiva, por lo que hemos visto a nuestros jóvenes liderar cada vez más el camino.

“Los jóvenes han jugado un papel fantástico durante este año para crear conciencia sobre la necesidad de acción climática urgente”, comentó Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de Cambio Climático de la ONU durante el Día de la Juventud COP25.

Un enfoque inclusivo de múltiples partes interesadas es vital para unir al gobierno, las empresas, la tecnología, la academia y la sociedad civil. Dentro de esto, las corporaciones tienen un papel fundamental que desempeñar y esto no puede ser simplemente compensado por hacer daño en un área, haciendo bien en otra. Más bien, éste debe ser un enfoque holístico que reconozca las fuertes interrelaciones entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU y refleje una comprensión de todos los impactos sociales que puede tener una empresa junto con las oportunidades para marcar la diferencia. Esto incluye la optimización de la esfera de influencia de una organización en la cadena de suministro.

La acción climática y un compromiso general con la sostenibilidad deben integrarse en la estrategia corporativa, dar forma a las propuestas de valor y el desarrollo y la aplicación de tecnologías emergentes (y reutilizadas), utilizando la contabilidad de la huella ecológica como punto de referencia. También se necesita una acción urgente para movilizar, reasignar, redirigir y desbloquear el catalizador transformador de billones de dólares de recursos privados para cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible.

Los investigadores del Banco Mundial indican que la cantidad de pobres extremos, aquellos que viven con menos de 1.9 dólares al día, se mantendrá por encima de 550 millones de personas en 2030, lo que dará como resultado una tasa de pobreza extrema global de 6.5 por ciento. Para garantizar que nadie se quede atrás como promete la agenda de los ODS, aquí es donde debemos centrar los esfuerzos, especialmente en los países en desarrollo.

Los mercados financieros reconocen cada vez más las oportunidades de inversores sostenibles. Otros conductos para el cambio incluyen nuevos instrumentos para apuntar a la inversión vinculada a los ODS y nuevas fuentes de financiación, junto con nuevas instituciones de desarrollo y asociaciones del sector privado. Se necesita un enfoque combinado para lograr una amplia gama de fuentes de financiamiento públicas y privadas, junto con una medición clara de la entrega de resultados.

La divulgación transparente del impacto climático es esencial para respaldar nuevas inversiones y generar confianza: el mundo no llegará a ser carbono neutral si el sector financiero no sabe cómo las empresas están respondiendo al desafío y las partes interesadas deben creer en su legitimidad. Un ejemplo es la innovadora metodología de CO2 de Schneider Electric que puede cuantificar el impacto de las ofertas de energía, incluidas las emisiones inducidas y evitadas o ahorradas, lo que ayuda a informar la toma decisiones tanto para los consumidores como para los inversionistas.

La adopción de objetivos basados en la ciencia (SBT, por sus siglas en inglés) ofrece una nueva “prueba de fuego” cuando se trata de la credibilidad corporativa del carbono y la gestión del riesgo climático. Éstos proporcionan una base de evidencia para la acción dirigida a reducir las emisiones, permitiendo a las empresas ser más ambiciosas en su liderazgo en sostenibilidad. Ésta también es una propuesta de valor corporativo.

Además de ayudar a limitar el calentamiento global a 1.5°C, las organizaciones que se gestionan activamente de esta manera logran un ROI superior sobre las empresas que no están comprometidas, incluido el estímulo de la innovación en productos, tecnologías y servicios bajos en carbono.

Adicionalmente, el comportamiento del consumidor también debe evolucionar, especialmente cuando sólo una de cada 10 personas planea reducir el consumo de energía y existe una falta de conciencia sobre los impactos cotidianos; ya sea a través de la transmisión de datos o simples búsquedas de información en línea, todo suma. Y hacer adaptaciones individuales a nuestras vidas se acumula para hacer una diferencia colectiva. Debemos alejarnos de la percepción de que es el deber de otra persona hacer más. Por el contrario, podemos unirnos para crear soluciones colaborativas y cambios de comportamiento que sean buenos para los negocios y esenciales para lograr un impacto sostenible a escala. Este es nuestro único planeta, y el cambio climático es una realidad. Es hora de tratarlo mejor.

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