Durante años, el factor de potencia fue tratado por muchas organiza

ciones como un indicador administrativo: un valor visible en el recibo eléctrico que, en caso de desviarse, se traducía en una penalización económica asumible. Sin embargo, esa lógica deja de ser válida ante la evolución regulatoria del sector eléctrico en México.

A partir del 8 de abril de 2026, el Código de Red eleva el requerimiento mínimo de factor de potencia (FP) de 0.95 a 0.97 en atraso para los centros de carga conectados en media y alta tensión. Más importante aún, el cumplimiento ya no se evaluará con base en un promedio mensual, sino bajo un criterio mucho más exigente: el 97% deberá mantenerse al menos el 95% del tiempo durante el periodo de facturación, medido en intervalos de cinco minutos. En este nuevo escenario, el “promedio mensual” deja de ser un indicador confiable de cumplimiento.

De un enfoque reactivo a un control continuo

Tradicionalmente, muchos centros de carga aceptaban variaciones temporales del factor de potencia derivadas de arranques de motores, cambios de turno o fluctuaciones en la carga. Estas desviaciones quedaban diluidas en el promedio mensual, sin generar consecuencias visibles.

El Código de Red 2026 cambia radicalmente este enfoque. La medición cincominutal obliga a mantener un control continuo y dinámico del comportamiento eléctrico de la instalación. Ya no se trata de corregir al final del periodo, sino de gestionar activamente la calidad de la energía durante toda la operación.

Este cambio busca proteger la confiabilidad del Sistema Eléctrico Nacional. Un factor de potencia bajo o inestable incrementa las corrientes, genera mayores pérdidas, reduce la capacidad disponible de la red y acelera el envejecimiento de transformadores y equipos. Cuando estas condiciones se repiten de forma sistemática, el impacto trasciende al usuario individual y afecta a toda la infraestructura eléctrica.

El reto técnico detrás del 0.97

Aunque la diferencia entre 0.95 y 0.97 puede parecer marginal, alcanzar y sostener este valor representa un reto técnico considerable, especialmente en instalaciones con cargas no lineales, variadores de velocidad, UPS, sistemas de automatización o procesos altamente variables.

Además, una corrección de factor de potencia mal diseñada puede provocar resonancias, incrementos en la distorsión armónica y problemas de calidad de energía que comprometen la operación. Por ello, el cumplimiento del Código de Red no puede abordarse como una acción aislada, sino como un proyecto integral de calidad de la energía, donde medición, análisis y mitigación estén alineados.

Medición avanzada: La base del cumplimiento

El primer paso para cumplir con esta regulación es medir con precisión y de forma continua. Los medidores avanzados de calidad de la energía de Schneider Electric permiten capturar el comportamiento real del factor de potencia en intervalos de cinco minutos, identificar desviaciones, analizar tendencias y correlacionar los eventos eléctricos con la operación del centro de carga.

Esta visibilidad no solo habilita la toma de decisiones técnicas informadas, sino que se convierte en la evidencia objetiva que las organizaciones necesitan para demostrar su cumplimiento ante auditorías o revisiones regulatorias. Pasar de lecturas puntuales a un monitoreo continuo es el cambio fundamental que exige la nueva regulación.

Protección y confiabilidad como habilitadores del Código de Red

La gestión del factor de potencia y la calidad de la energía no puede separarse de la protección eléctrica. Los relevadores de protección de Schneider Electric juegan un papel clave en este nuevo contexto, al permitir una operación más segura, selectiva y confiable de la instalación eléctrica.

Una correcta coordinación de protecciones ayuda a mantener la continuidad del servicio, evitar fallas que afecten el desempeño eléctrico y asegurar que las condiciones de operación se mantengan dentro de los límites establecidos. De esta forma, la protección deja de ser solo una medida de seguridad y se convierte en un habilitador del cumplimiento normativo.

Cumplir y optimizar al mismo tiempo

Aunque el detonador del cambio es regulatorio, los beneficios de una gestión avanzada van mucho más allá del cumplimiento. La combinación de medición avanzada y protección confiable permite reducir pérdidas, mejorar la estabilidad del suministro, optimizar la infraestructura eléctrica existente y extender la vida útil de los equipos críticos.

El cumplimiento del Código de Red 2026 no debe verse como un proyecto aislado, sino como una oportunidad para evolucionar hacia una gestión eléctrica más digital, eficiente y resiliente, basada en datos confiables y en una infraestructura de protección robusta.

Un nuevo estándar para la gestión eléctrica

El mensaje es claro: Con la llegada del 2026, el promedio mensual ya no alcanza. El cumplimiento del Código de Red exige visibilidad continua, control permanente y soluciones que integren medición avanzada y protección eléctrica.

Las organizaciones que comiencen desde hoy a evaluar su desempeño y a fortalecer su infraestructura estarán mejor preparadas para cumplir con la regulación y, al mismo tiempo, mejorar la confiabilidad y eficiencia de su operación eléctrica, con el respaldo de la experiencia y las soluciones de Schneider Electric.

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